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Comencemos la nota con un acertijo. ¿Qué tienen en común los siguientes hechos?
- Tragedia de Once. 51 fallecidos. Entre ellos Lucas, de 21 años, atrapado en uno de los vagones, cuyo cuerpo fue encontrado dos días después de producido el hecho.
- Un muerto (uno más de los tantos de nuestro fútbol) en el estadio del club River Plate cuando éste jugaba contra Boca Unidos por el ascenso.
- El intento por todos los medios de nombrar como Procurador General de la Nación a un postulante que no calificaba (CV falseado entre otras cosas).
- Aníbal Fernández, senador de la Nación y ex Jefe de Gabinete de Ministros del actual Gobierno, diciendo que se iba a regular el precio de la divisa norteamericana en $ 5,10. Eso, como lo expresó el Ministro del Interior Florencio Randazo, equivaldría a regular el precio de los estéreos robados.
- Ciudadano inocente que estuvo preso siete años por haber sido “puesto” por la Policía como culpable de un hecho delictivo. Situación que fue esclarecida por un civil (Enrique Piñeyro) interesado en el tema, al punto que realizó una película del caso.
Menciono solamente algunos hechos que se han ido conociendo en los últimos días, en un país que nos tiene acostumbrados de manera cotidiana a semejantes cosas. La Argentina, su Gobierno y la sociedad que lo valida, tiene la característica de hacer permanente lo transitorio, de hacer verosímil lo inverosímil, de hacer normal algo extraordinario.
En todos los hechos mencionados, el denominador común es “el Estado y su mal funcionamiento”. El Estado no podría funcionar como lo hace, si nosotros, los ciudadanos, no lo aceptáramos como tal. Estamos inmersos en un sistema que donde ponemos atención, sale pus. Pero, como ocurre en muchas situaciones, el crecimiento económico tapa muchas ineficacias de nuestro sistema. Disimula las falencias que en algunos casos, mata. Como los inventarios en una empresa, el crecimiento es necesario pero no suficiente.
Los acontecimientos nombrados en el inicio no son propiedad exclusiva de este Gobierno. Todos los anteriores han tenido situaciones semejantes. La gravedad y variedad de los mismos depende del momento histórico en que se han producido.
Así como la década del ‘90 fue “pizza con champagne” y las excentricidades de Menem eran perdonadas por la sociedad y festejadas por la clase política, la que nos toca ahora es la era de “anunciar algo todas las semanas por cadena nacional (y ver si efectivamente se cumplen)”.
Quería dejar para el final, algo que sucedió en estos días y representa un símbolo de comportamiento. La apropiación del Estado por parte de la persona que es su Presidente, en este caso Cristina Fernández. El día 11 de junio por la madrugada, la Presidente viajó a Río Gallegos desde la Capital en el avión Tango 01, para buscar a su hijo con una dolencia en la rodilla. Como agravante del caso está el hecho de que la señora recién había aterrizado en Buenos Aires volviendo de aquella ciudad. Costo aproximado de todo el despliegue: U$S 80.000 que incluyó operativo de distracción en la Base Militar.
La relación que tienen todos estos hechos, es que estamos en una sociedad que es un sistema complejo, donde todo está relacionado con todo. En todos los casos el denominador común es el Estado. Un Estado donde casi nada funciona correctamente.
Para pasar de un crecimiento sostenido a un verdadero desarrollo es condición necesaria que nuestro Estado funcione, porque como en tantas otras cosas de la vida; las personas pasan pero el Estado queda.
Pedro Rossi - Licenciado. Consultor en Sistemas de Gestión.
Docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA
y Unnoba. E-mail: pedrorossi@live.com.ar
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