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En San Pedro se encuentra la más importante zona productora de batata de la provincia de Buenos Aires, siendo la segunda del país. Es uno de los cultivos más antiguos de la región, cultivado desde principios del siglo XX. Anualmente, más de 200 productores plantan alrededor de 4.000 hectáreas, obteniendo un rendimiento promedio de 15.000 kilos por hectárea, lo que se traduce en una producción zonal de aproximadamente 60.000 toneladas anuales, destinada al abastecimiento del mercado interno, a la industria de dulces y derivados y a exportaciones a países del Mercosur.
De esta manera, el cultivo de batata reviste mucha importancia en el distrito, tanto por su volumen de producción como por la mano de obra que genera su recolección, lavado y empaque.
La región cuenta con características agro-ecológicas muy aptas para el cultivo de esta hortaliza, ya que la batata es una especie que se puede cultivar en clima tropical, subtropical o templado, con un período libre de heladas de 4 a 5 meses como mínimo. Necesita temperaturas cálidas para prosperar (óptima de 25 °C), e incluso por las noches, su crecimiento se detiene por debajo de los 15 °C. La cosecha comienza a mediados de enero y se extiende hasta mayo. Durante ese período, la zona de San Pedro es la principal abastecedora de batata de la Argentina.
En la zona existen numerosos lavaderos, que dan servicio a productores locales y de otras zonas del país. En estos establecimientos la batata es lavada, clasificada y embolsada, lista para su envío a destino.
La variedad mas implantada es Morada INTA y sus clones derivados. Fue creada hace muchos años por el INTA San Pedro, manteniendo su vigencia por su rendimiento, sabor y conservación en pilas a campo.
La presente campaña comenzó en octubre y terminará en mayo
Para conocer el resultado de la presente campaña, a principios de marzo, mientras se realizaba la cosecha, Nuevo ABC Rural consultó a Rubén Pascual, un productor local que desde hace varios años cultiva batata en los alrededores de la ciudad de San Pedro, tanto en campo propio como arrendado.
“La campaña comenzó muy bien, sólo hubo problemas en diciembre y enero por la sequía, disminuyendo el rendimiento por el atraso de la cosecha, ya que otros años arrancábamos durante la primera quincena de enero y ahora lo hicimos recién en febrero, pero la calidad es buena”, señaló Pascual. “Con la plantación empezamos en la primera semana de octubre -agregó-, pero se hace en forma escalonada durante dos meses hasta diciembre, ya que si se plantan todas muy temprano y empezamos a cosecharla a partir de febrero, cuando llegamos a abril-mayo se pasan de tamaño y no sirven para el consumo interno, destinándose sólo para la industria”.
Sobre los cuidados del cultivo, el entrevistado indicó que “se realizaron controles contra insectos durante la implantación y luego cada 20-30 días; el único problema que tenemos es el “taladrillo”, una isoca que se mete debajo de la raíz y la taladra realizando túneles, haciendo que el producto pierda calidad”.
Menor precio que en febrero, pero mayor producción
En cuanto a los rendimientos obtenidos, el productor sampedrino manifestó que “hoy (principios de marzo) estamos en el orden de los 20 mil kilos por hectárea, pero comenzamos en febrero -cuando la batata es mas chica- con 10 mil kilos, aprovechando el mayor precio del mercado ante la escasez de mercadería”.
De esta manera, subrayó que “si bien en el arranque de la cosecha los rendimientos son menores, el mayor precio equipara un poco el promedio de la campaña”.
La cosecha de la batata, en su gran mayoría se realiza en forma manual, por lo que requiere una buena cantidad de mano de obra. “Se necesitan entre 8 y 10 personas para juntar unas dos hectáreas por día, entregándose la batata en bolsones como los de los materiales de construcción que pueden pesar unos 600 kilos cada uno”, comentó Pascual. “La mercadería la entregamos a acopiadores que compran por mayor para destinarla en su gran mayoría al Mercado Central de Buenos Aires”, agregó.
Acerca de los precios, el entrevistado lamentó que actualmente sean bajos en función de la inversión que se realiza. “Al comienzo de la cosecha se pagaba 1,50 pesos el kilo, y ahora (principios de marzo) sólo 60 centavos, pero se amortigua un poco con la mayor producción”, señaló.
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