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  Instituciones tomadas
  Autor: Pedro Rossi  Fecha:03/05/10

Las organizaciones y las instituciones de nuestro país están cooptadas por individuos que no son los más capaces. Dicho en otros términos, la mayoría de las instituciones argentinas “están tomadas” por burócratas.
 


Página sin nombre

Los países son macro organizaciones compuestas por una compleja red de redes sociales. Esa red de redes está compuesta por múltiples instituciones u organizaciones tanto públicas como privadas. Se podría continuar desagregando los niveles hasta terminar por cada uno de los individuos. De hecho, las organizaciones, es decir, las instituciones a las que hago referencia, están compuestas por personas.
Así como puede existir una organización que no necesite de materia prima y otro recurso económico, no existe organización que no contenga a los individuos que comúnmente se los denomina recursos humanos. Estos son lo más importante de todos los recursos. Sin personas no hay organización. Por ende tampoco no hay país.
Lo que ocurre en el nuestro es que las organizaciones o las instituciones están cooptadas por individuos que no son los más capaces. Para decirlo por el contrario, la mayoría de las instituciones argentinas “están tomadas” por burócratas. Digo “tomadas” porque se las han apropiado para si. Los burócratas parecen personas grises, sin demasiadas luces. Pero eso no es verdad. Son muy inteligentes. Son personas que solamente les interesa que no cambie nada. Odian el cambio. Aplican a cada instante la máxima gatopardista, hacer que todo cambie para que no cambie nada. De esa manera impiden por todos los medios que algo se pueda mejorar. Tratan de manera constante que nadie se destaque y en caso que eso suceda, harán hasta lo imposible para que eso ocurra. Nadie puede sobresalir, no vaya a ser que a este se le ocurra cambiar algo en serio.
Tienen la habilidad de “hacer que hacen”, “disimulan que disimulan”. Y aunque les parezca sencillo, realizar “esa tarea” requiere de una destreza propia de un genio.
Los encontramos en todos los niveles del sector político (ejecutivo, legislativo y judicial tanto en lo nacional, provincial y municipal).
También los hay en las universidades. En los colegios y en las escuelas. En las entidades intermedias.
Lo invito a que UD. haga un pequeño ejercicio en su ciudad o en su zona. Seguramente me estará dando la razón al acordarse de algún caso que ha vivido no hace mucho tiempo.
Esto puede estar relacionado con cambios en nuestra escala de valores. En muchas instituciones ya no se está por el hecho de brindar un servicio. Sino que se busca el rápido salvataje económico solamente.
Algunos ejemplos reafirmar lo expresado anteriormente.
Si analizamos como es el ingreso a los distintos cargos y/o puestos de las instituciones argentinas, notaremos que en la mayoría de los casos, los mismos no son cubiertos a través de concursos, de méritos u otros mecanismos selectivos. Sino que son ocupados por candidatos puestos a dedo, amigos del poder de turno que arriban como especialistas en determinados temas cuando nunca han tenido la más mínima aproximación al mismo.
Los encontramos como asesores, secretarios o directores de niveles importantes de la administración.
Pero existen profesiones que necesitan de la vocación para poder realizarlas correctamente.
La educación es una de esas. Pero tan desprestigiada como esta, se la toma como una tabla de salvación. Hay casos de instituciones educativas donde se ingresa a trabajar por puntaje, siendo un mérito el no tener experiencia o el haber comprado cursos que acrediten puntaje.
La fuerza policial ya no está compuesta por personal con vocación de servicio, sino que los cadetes ingresan a la misma solamente por un ingreso seguro y la protección social.
En el sector de la salud, podríamos replicar el concepto. La justicia no se salva de esta descripción.
Reconozco que las generalizaciones son muchas veces equivocadas y mi intención no es generalizar sino poner el foco en aquellos personajes que han tomado para si las instituciones. Costará muchísimo esfuerzo y sacrificio removerlos.
El actor cómico Antonio Gasalla lo ejemplificaba con precisión cuando satirizaba con maestría la atención al cliente de una empleada pública.
Ejemplos sobran.
Es por eso que creo, que es coherente que a nivel país nos vaya como nos va.


Lic. Pedro Rossi
Consultor en Sistemas de Gestión
Docente de la Facultad de Cs. Económicas de la UCA y UNNOBA
pedrorossi@live.com.ar



 
   
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