flechita_iqz
flechita_der

Cría de llamas en el corazón de la zona sojera

Si bien es un animal multipropósito, el futuro de la actividad está centrado en el comercio de su lana. Es una interesante alternativa para criadores ovinos.

Página sin nombre

La cría de llamas en cautiverio es una producción alternativa prometedora que ha crecido en los últimos años en la Argentina, siendo una excelente oportunidad de inversión, un negocio que se encuentra en pleno despegue y tiene un futuro muy importante a largo plazo.
Desde siempre, a estos animales se los asoció a su imponente presencia en el altiplano, donde incluso cumplió un rol fundamental en el desarrollo del imperio Inca. Sin embargo, de la mano de la tendencia mundial a consumir productos naturales y renovables, la producción de estos animales se fue expandiendo a gran parte del territorio nacional (excepto el NEA), dejando de ser un patrimonio exclusivo de las altas cumbres.
En el país se estiman en 300 mil los animales domesticados, disputando con Chile el tercer lugar en Sudamérica, detrás de Bolivia y Perú. Asimismo, esta actividad se presenta como una alternativa de producción muy interesante para el productor de la Pampa Húmeda, porque es una inversión de la que se obtienen ganancias a partir de los tres años, al igual que la vaquillona destinada a cría, algo a lo que ya está acostumbrado el productor ganadero.
Además, como es un animal que antiguamente habitó toda Sudamérica, se puede adaptar a casi cualquier ambiente. Por esa razón, no es descabellado pensar que la cría de estos camélidos se pueda desarrollar con éxito en diferentes zonas de la región agrícola núcleo, integrándose al resto de la producción de estas latitudes.

Experiencia en Venado Tuerto
Así lo entendió un productor de la Pampa Húmeda que advirtió en la cría de llamas, una alternativa de producción complementaria a las actividades que venía desarrollando su establecimiento. De esta manera, llamando la atención de propios y extraños, con suma tranquilidad, a paso lento pero seguro y con su característica curiosidad, hace dos años las llamas desembarcaron en el sur de la provincia de Santa Fe, a pocos kilómetros de la ciudad de Venado Tuerto, de la mano del establecimiento ovino Unelen.
A partir de una apuesta con visión de futuro, sus propietarios decidieron obtener hilo y carne de llamas, un proyecto innovador para la zona, en medio de extensas llanuras verdes destinadas en su gran mayoría al cultivo de soja, y de tanto en tanto a un lote de maíz y alguna que otra vaca pastando en reducidos alfalfares o pastizales naturales.
“La alternativa de criar estos camélidos en la zona tuvo como origen la posibilidad de aprovechar las mismas instalaciones existentes para los ovinos, un animal también de doble propósito”, planteó Ariel Manfroi, uno de los titulares de la cabaña Unelén, que desde hace cinco años trabaja con ovejas, en diálogo con Nuevo ABC Rural. “Considerábamos que si podíamos hacer algo con el hilado de oveja, también podíamos hacerlo con el de la llama, más que nada como un proyecto a futuro”, continuó.
Actualmente la cabaña cuenta con 50 animales (40 madres) que, en un primer momento, tuvieron algunos inconvenientes de adaptación climática, a diferencia de las crías que lo hicieron más rápidamente.
“El mayor problema para los primeros 30 ejemplares que llegaron desde la provincia de Catamarca, fue la humedad, porque estos animales si bien soportan temperaturas extremas en su lugar de origen, el clima es mucho más seco que el de nuestra zona”, explicó el cabañero. De todos modos, remarcó que “luego del año, se adaptaron sin problemas”.

Animal multipropósito
Tal cual la visión del establecimiento de Venado Tuerto, las bondades que ofrecen los camélidos al comercio están dadas, fundamentalmente, por la extracción de lana para realizar prendas finas de excelente calidad.
“Por eso el principal desafío para los productores argentinos de llamas es mejorar la calidad de las fibras con miras a satisfacer las preferencias internacionales, por lo que la producción lanera es una arista prometedora de la actividad”, destacó Carlos Poplavsky, productor de la provincia de San Luis, uno de los pioneros en la actividad y presidente de Productores Argentinos de Llamas, Alpacas y Guanacos Asociados (Palaga).
De todas maneras, son animales multipropósito, ya que además de la fibra los productores también están empezando a vender la carne como plato exótico y el cuero del animal. El aspecto de la carne de llama es semejante a la vacuna, de sabor suave, no posee aroma distintivo, su nivel de colesterol es diez veces menor que la carne de cordero o vaca, posee mayor tenor proteico (21 a 12% frente al 18 a 20%) y su grasa es muy blanca. Por esa razón, para Poplavsky, otro de los desafíos argentinos es “concentrar volumen de producción de carne”.
Pero también se puede aprovechar a la llama como animal de carga (transporta hasta 75 kg.) y mascota, y para emprendimientos turísticos, recreación, cargar bolsas de palos de golf (kaddy) y zooterapia (rehabilitación de personas con discapacidad física o mental).

Producción y venta de lana
La esquila se realiza por primera vez al año de vida y luego anualmente en agosto/septiembre. Hay varias técnicas y selección de lana. Las llamas seleccionadas con alimentación adecuada producen en promedio 2,5-3 kilos de fibra por año, con un rendimiento al lavado de más del 90%. El color clásico es marrón claro y oscuro y con mezclas, pudiendo encontrarse animales claros (blanco crema) y negros. Las llamas de pelaje blanco son las de pelo mejor pago, esencialmente porque es una fibra que se puede teñir, ampliándose sus destinos de confección.
“Recién este año vamos a empezar con el hilado de llama (de oveja ya poseen) y a realizar la esquila, porque cuando vinieron los ejemplares, la fibra todavía era muy corta y por lo menos debe tener más de ocho centímetros, lo que lleva dos años en crecer”, señaló Manfroi.
El valor de la fibra es muy variable, incrementándose en función de la calidad y grado de elaboración (fibra bruta, clasificada, hilada, tejida, confección). Los valores más corrientes para la fibra en bruto (sin hilar) en el mercado nacional es de cinco dólares el kilo para la fibra de buena calidad, con un promedio general de 3,5 dólares. Pero la clave es no vender la lana cruda, sino hilada, o sea procesada artesanalmente, lo que le permite al productor obtener una utilidad promedio de 30 pesos por kilo de fibra.
Asimismo, la confección de artesanías (ponchos, gorros, entre otras prendas de vestir) es otra buena opción del sistema productivo. De hecho, los titulares de la empresa de Venado Tuerto tienen pensado confeccionar prendas de vestir, además de la venta de materia prima. “En la última Exposición Rural de Palermo las prendas elaboradas con hilo de llama tuvieron una salida importante”, remarcó uno de los titulares de la cabaña Unelen. “Todo dependerá de lo que más nos convenga en el momento de obtener el hilo”, agregó.
La carne como alternativa
Las llamas podrían faenarse a los seis meses de edad, con un peso de 40 a 45 kilos. Los rendimientos de la res oscilan entre el 54 y 62%, dependiendo de la condición corporal de los animales faenados. El valor de su carne promedia los 20 a 30 pesos el kg. para cortes de bifes, lomo y cuarto trasero completo en restaurantes u hoteles internacionales de Buenos Aires y Córdoba. Con valores menores se comercializa carne fresca y charqui en Salta, Jujuy y Catamarca. En el mercado internacional este producto esta siendo demandado en restaurantes temáticos, étnicos y de platos exóticos.
“Casi no existe oferta de carne en el mercado local y por eso no hay una cadena de faena, elaboración y venta en funcionamiento. Pero ya hemos contactado a frigoríficos, fábricas de embutidos y chacinados y varios restaurantes y parrillas interesados en la carne. Sólo nos falta tener lo suficiente cantidad de animales para abastecerlos, lo que incluso posibilitará acceder a la exportación”, aseguró a su vez el titular de Palaga.
Por su parte -sobre la otra pata del proyecto del establecimiento de Venado Tuerto- el cabañero Manfroi reconoció que la incorporación de la carne de llama en la dieta de la gente de la pampa húmeda es algo más difícil de concretar.
“No se que tan fácil será incorporar esta carne en la zona, no creo que sea tan fácil como el cordero. Seguro llevará mucho tiempo”, opinó. Respecto a la posibilidad de enviarla al norte de nuestro país, apuntó que “en esa zona están abastecidos y no necesitan salir a comprar en otra zona y el flete sería muy costoso, como lo fue traer a los animales vivos a Venado Tuerto”.

Alimentación, sanidad y reproducción
La llama puede consumir forrajes de bajos niveles de calidad y digestibilidad, ya que sus requerimientos nutricionales son menores a otros rumiantes de similar tamaño. El consumo promedio de una llama seca o macho adulto es de aproximadamente 1,5 a 2 kg. de materia seca (MS) y en el caso que se encuentren en el último tercio de gestación e inicio de lactancia, pueden requerir 3 kg. de MS. Poseen muy alta eficiencia de conversión de forraje en carne y fibra, siendo un 58% más eficientes que los ovinos.
Sanitariamente en general son sanos; las principales afecciones no son propias sino que las comparten con otros herbívoros que cohabitan el ecosistema. Entre las más comunes se encuentran los ectoparásitos (sarna y piojos) algunos endoparásitos y enfermedades derivadas del estrés y hacinamiento (clostridiosis y bacteriosis). No se vacunan contra aftosa.
Además, una característica propia de los camélidos es la delimitación de sectores para deposición de heces, ya que todos los animales del grupo sólo defecan en lugares preestablecidos, lo que representa una gran ventaja para evitar la difusión de parasitosis.
“En general los animales nunca tuvieron problemas sanitarios y una vez que se adaptan al nuevo clima, son muy rústicos”, aseguró el productor de Venado Tuerto.
Para reproducirse, el macho dominante forma un harem de varias hembras, por lo que es conveniente rotarlos cada 5-7 días por decaimiento de las montas.
“La hembra entra en servicio a los 8-9 meses de edad y paren una cría después de once meses de gestación, logrando un destete del 95% aproximadamente”, señaló el presidente de la asociación.

Iniciación en la actividad
La cría de llamas se adapta a empresas agropecuarias grandes o pequeñas, ya que por ser un sistema intensivo es ideal para campos chicos o chacras donde quizás la ganadería vacuna no es muy rentable. Por otra parte la llama puede compartir el campo con vacas, ovejas u otro animal doméstico sin ningún problema. Además, no requiere de instalaciones especiales, ya que puede aprovecharse la infraestructura para vacunos y sólo requiere de algunos pequeños cuidados en el diseño de las instalaciones de manejo (sanidad y servicios) por sus características anatómicas y hábitos de comportamiento.
“Por sus características físicas y temperamento, la llama necesita sólo un mínimo de estructura, similar al de un rodeo vacuno u ovino y al ser un animal muy tranquilo, no rompe ni salta alambrados o estructuras de madera”, remarcó Poplavsky, en concordancia con la experiencia vivida en el sur santafesino.
Para los productores que se inician en la actividad, se recomienda como base dos machos y 22 hembras. A partir de allí las variables se producen de acuerdo al crecimiento que pueda desarrollar, hay rodeos de 100, 200 ó 300 cabezas.
“Como todo animal, necesita un manejo sanitario preventivo, un esquema de vacunación y un adecuado manejo nutricional; aunque en líneas generales es más simple que el de una vaca u oveja y por ser muy resistente a la mayoría de las enfermedades, requiere pocos cuidados”, aseguró el presidente de Palaga.
Inversión inicial y rentabilidad
Los animales individuales valen 1.500 pesos (sin IVA). El núcleo de 22 hembras y dos machos puesto en la zona, cuesta 22.700 pesos. Pero otra opción es iniciarse con una “familia”, un macho y tres hembras que demandan 6.000 pesos.
A este monto debe sumarse lo que cada productor desee invertir en instalaciones (de no poseer las indicadas para ganado vacuno u ovino) y lo destinado a alimentación, sistema sanitario (unos seis pesos por animal por año) y demás gastos indirectos.
“El tiempo de retorno varía según cómo se integre el productor al ciclo de elaboración de la fibra, y al manejo que haga de los animales, ya que vendiendo crías la inversión se recuperará más rápido, aunque su rodeo crecerá mas despacio”, apuntó el titular de la asociación. “En el peor de los casos se recupera totalmente en cinco años, momento en que el rodeo triplicó su número y a partir de ahí los ingresos son casi todo utilidad y crecen exponencialmente año tras año”, destacó.

Ventajas y desventajas con la oveja
Las llamas poseen una cierta ventaja respecto a las ovejas en cuanto a sus cuidados y valor de sus productos, ya que erosionan menos los suelos; son mejores conversoras de forrajes; requieren menor inversión sanitaria; el precio de su lana cruda, prendas y carne es mayor, y contiene menos colesterol y más proteínas.
De todas maneras, según asegura Manfroi -alguien más que autorizado para realizar la comparación- “actualmente la producción ovina es mucho más negocio que la llama, porque tiene una o dos crías cada cinco meses, frente a una sola por año del camélido, que incluso puede llegar a gestarla por 13 ó 14 meses”.
Además, recordó que “en nuestra zona, a la carne de cordero la gente la conoce mucho más que a la de llama”. Por esa razón, insistió en que “la cría de llamas es una actividad complementaria, al menos para las cabañas ovinas”.


Luciano Venini con la colaboración de Pablo Salinas

  Noticias Anteriores
  Respondiendo a la pregunta ¿por qué sembrar sorgo?
  “El sorgo aporta fertilidad al suelo”
  Influencia de la fecha de siembra en el rendimiento
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

   
  Nuevo ABC Rural S.A.
Luzuriaga 222/224 l Pergamino l Buenos Aires
Telefax: (02477) 428179 - 427057 l info@nuevoabcrural.com.ar