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Aporte de guano de ave en cultivos extensivos

Es uno de los abonos orgánicos más difundidos en la agricultura y una valiosa solución para las crecientes cantidades de excretas generadas por la industria avícola, en expansión en todo el mundo.

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Los nutrientes cumplen una función vital en la fisiología de los cultivos, y su disponibilidad determina en gran medida el crecimiento y rendimiento que estos alcancen. Por su parte, los suelos de la región pampeana fueron sometidos a una intensa utilización agrícola, y en la actualidad es necesario recurrir a la fertilización para obtener niveles de rendimiento que hagan rentable la producción. En particular, los dos nutrientes más exigidos por los cultivos extensivos son el nitrógeno (N) y el fósforo (P), siendo los fertilizantes de síntesis química la fuente habitual de aporte de estos elementos.
Sin embargo, existen otras vías como los abonos orgánicos que, aunque menos difundidos en agricultura extensiva, no dejan de ser alternativas interesantes que merecen ser estudiadas con mayor profundidad. Estos abonos son aptos para producción orgánica, y a escala mundial vienen teniendo un notable incremento en los últimos años, con el objetivo de minimizar el impacto ambiental de la producción agrícola.
Uno de los abonos orgánicos más difundidos en la agricultura es la utilización de estiércol de ave, una alternativa valiosa para las cantidades crecientes de guano generadas por una industria avícola en expansión, tanto en la Argentina como en el mundo. Su composición depende del lugar de origen y tipo de producción (pollos parrilleros o gallinas ponedoras), conteniendo en general chips de madera y cáscara de arroz o girasol, que sirven como contenedor de los residuos generados por las aves. Por su alto contenido de carbono (C) y nutrientes, contribuyen a proveer macro y microelementos al suelo, mejorando a su vez sus propiedades físicas, químicas y biológicas.
En los últimos años, el aumento del precio de los fertilizantes, sobre todo los fosforados, hace que este subproducto sea más interesante; mientras que por cuestiones ambientales, dejar residuos en el mismo campo dándole una reutilización, hace que no se amontonen cantidades excesivas de nutrientes que pueden llegar a resultar potenciales contaminantes, siendo doble el interés por su utilización.
Con el propósito de generar mayor información sobre la factibilidad del empleo de guano de ave como abono orgánico en cultivos extensivos -ya que no existe demasiada evidencia experimental sino más bien resultados de una práctica incipiente por parte de productores, y generalmente en forma precaria- Nuevo ABC Rural produjo este informe consultando a técnicos del INTA Pergamino, y a un productor de la zona que cuenta con varios años de experiencia en su utilización, obteniendo muy buenos resultados.

Interesantes propiedades químicas y físicas
“El guano de ave principalmente realiza un aporte de P y N muy conveniente -sobre todo el de gallina que es más concentrado-, contribuyendo a equilibrar los balances de nutrientes; ya que por una cuestión de costos y rentabilidad, generalmente con los fertilizantes químicos no se llega a equiparar la extracción que hacen los cultivos, y ésta es una vía muy interesante para complementar o equiparar ese balance que normalmente es negativo”, señaló el ingeniero agrónomo Gustavo Ferraris, del área de Desarrollo Rural del INTA Pergamino y especialista en nutrición de cultivos.
En ese sentido, a nivel producción, el especialista en nutrición de cultivos aseguró que lo primero que se observa es un aumento muy importante en el contenido de P en los suelos y a partir de una continuidad en la aplicación, se comienza a mover el contenido de materia orgánica; “ya que -explicó- al tener un importante porcentaje de C, sobre todo el guano de pollos parrilleros, este elemento contribuye no sólo a mejorar la fertilidad química sino también la estructura de los suelos”.
Además, teniendo en cuenta su experiencia empírica de campo, Ferraris apuntó que en el mediano y largo plazo, para la misma dosis de nutrientes “el guano de ave produce una mejora de rendimiento mayor que colocado como fertilizante químico, ya que corrige todas las propiedades del suelo y realiza un aporte de nutrientes como microelementos que no son medidos, devolviéndose al lote con efectos positivos sobre varios cultivos”.
De todos modos, el especialista remarcó que esta práctica debe realizarse como una estrategia complementaria de la fertilización química tradicional, “ya que en gramíneas de alta producción como trigo y maíz no permite suprimir los fertilizantes tradicionales, sobre todo el N”; pero indicó que “en el caso de la soja, de existir una cierta continuidad, se pueden lograr niveles de P en suelo que no hacen necesaria su fertilización química, ya que la utilización de guano de ave a través de los años aumenta considerablemente los niveles de P”.

Positiva experiencia en Wheelwright
Entre las numerosas experiencias positivas llevadas a cabo por productores de la zona núcleo, se encuentra la de Ricardo Defelice, oriundo de la ciudad bonaerense de Colón y propietario de un campo próximo a la localidad santafesina de Wheelwright -en el límite con la provincia de Buenos Aires-. Inicialmente la explotación fue mixta, aunque en estos momentos debido a los graves problemas que afectan a la ganadería, sólo realiza algo de cría en lotes bajos, a lo que suma desde hace 15 años una producción intensiva de pollos barrilleros. Por esa razón, el productor contó que desde un principio, la manera de utilizar el guano de las aves era incorporándolo como fertilizante orgánico a las rotaciones agrícolas.
Como consecuencia de esta práctica y trabajando siempre bajo el sistema de siembra directa, Defelice, observó que “cada año se generaba una mayor población de lombrices y contenido de humedad, lográndose mejores cosechas, llegando a obtenerse en el suelo más de 40 ppm de P (leyó bien!...) y una buena concentración de N”.

Cantidad y momento de aplicación
Ferraris recomendó que antes de realizar la aplicación del guano, se debe hacer un abordaje técnico para ver qué cantidades de nutrientes se aportará, analizando y midiendo lo que se aplica para no causar toxicidad y la consecuente muerte de plantas, además de realizar un seguimiento del comportamiento del suelo.
Respecto de la cantidad de guano de gallina por aplicar, el ingeniero agrónomo Alejandro Couretot del Centro de Información Técnica y Atención al Cliente (Citac) del INTA Pergamino, aseguró que varía entre los 3.500 a 10.000 kilos por hectárea, indicando que los productores que utilizan entre 7 y 10 mil kilos quizás lo hagan sin aplicar fertilizantes químicos, cubriendo la dosis de N y con P en exceso, dejándolo a este último elemento en forma residual para otro cultivo.
“La aplicación se realiza al voleo y si se logra una buena distribución (lo ideal es arrojarlo con una máquina desparramadora), prácticamente no hay límites para su utilización; pero bajar las dosis por hectárea permite fertilizar una mayor cantidad de hectáreas y hacer un uso más eficiente, realizando una fertilización química nitrogenada complementaria”, apuntó el especialista en nutrición de cultivos.
En ese sentido, en su caso particular, Defelice describió que la limpieza del galpón la realizaba en cada crianza, retirando el guano aproximadamente cada 70 días, desinfectando, cargándolo en acoplado y arrojándolo a pala en algunos lugares del lote próximos al galpón, por una cuestión de comodidad, sin causar problemas de acidez en el suelo ya que la excreta no era muy fuerte (cuanto más tiempo se deja en el galpón mas fuerte se torna), pero siempre apoyado con una fertilización química de base. “Cada dos crianzas (130-150 días) obteníamos unas 60 toneladas de guano de pollo”, apuntó su hermano Jorge.
De esta manera, si bien la distribución del guano no se realizó de manera secuencial y homogénea, Defelice señaló que “en casi la totalidad de los lotes de un campo de 100 hectáreas esparcimos unas cuatro toneladas de guano por hectárea, pero siempre tratando de no realizar camellones muy grandes para que no quede muy concentrado y provoque mortandad de plantas”. Según el análisis de técnicos asesores, el productor aseguró que “esta cantidad aplicada representa un aporte de 100 kilos de P e igual cantidad de N, bajando muchísimo las dosis necesarias de fertilización química, llegando a reducirse en más del 50%”.
Por otro lado, Ferraris apuntó que el guano de pollo parrillero se puede aplicar en el cultivo de maíz el mismo día de la siembra sin causar problemas de toxicidad, pero que en el caso del trigo es necesario realizar una buena distribución de la aplicación, “ya que si quedan cordones o franjas, el cultivo tiende a tener vuelco y madurez desuniforme”.

Mayores respuestas en maíz
Como las gramíneas tienen la virtud de aprovechar no sólo el P si no también el N que se le agrega, el técnico del INTA Pergamino dijo que la aplicación de este subproducto en el cultivo de maíz pareciera ser más interesante respecto a los demás.
Coincidiendo con la apreciación de Ferraris, el productor Defelice remarcó que “generalmente aplicamos el guano en los lotes de maíz, porque en trigo queda muy franjeado y si bien el rinde se incrementa, a la hora de la cosecha las plantas no maduran homogéneamente”.
Como resultado, argumentó que “si comparamos los lotes de maíz donde venimos aplicando el guano con los que nunca recibieron el aporte, en los tratados con excretas los rindes se incrementan un 30%, aumentando a su vez el suelo de 10 a 40 ppm de P, elemento que puede ser aprovechado por el cultivo siguiente”.
Asimismo, aseguró que en los potreros y bajos donde se arrojó guano, también se obtuvieron muy buenos resultados. “En lotes con alfalfa, cebadilla, raigrás o pasto natural como gramón, se nota mucho en el color -un verde mucho más intenso- y tamaño de las plantas, aunque es más significativo en las gramíneas”, explicó.

Disponibilidad limitada
De todas maneras, Couretot subrayó que si bien es una práctica complementaria viable, se debe tomar con mucha cautela, “ya que la disponibilidad de guano en nuestro país es bastante limitada para aquellos productores que no poseen producción avícola, dificultándose sobre todo para quienes no tienen su explotación en la provincia de Entre Ríos o en el norte bonaerense, donde los establecimientos avícolas son más numerosos que en otras zonas agrícolas”.
Pero a la inversa, el técnico del INTA dijo que los productores de aves que no hacen producción agrícola, generalmente ofrecen el guano vendiéndolo sin un precio de referencia o en forma de pago a cambio de la limpieza del establecimiento. Sin embargo, advirtió que “para aquellos productores que tengan que recorrer más de 50 kilómetros para ir a buscar la excreta, la estrategia ya no es viable, porque el transporte incide mucho en el costo o en la conveniencia de la aplicación”.
En definitiva, Couretot resumió que cada productor debe analizar: la posibilidad de conseguir el material, la distancia que se encuentre de su establecimiento, el suelo para conocer los nutrientes que se necesitan agregar, el material a emplear y el costo; además de volver a remarcar que es una práctica complementaria de la fertilización química.
“El año pasado cuando los fertilizantes tenían un precio mucho más alto que en estos momentos, los números para realizar esta práctica eran muy positivos y si bien ahora obviamente ya no son tan interesantes, nosotros debemos retirar la cama de pollo sí o sí para dejar limpios los galpones, por lo que continuaremos fertilizando con guano”, apuntó Defelice.
Buenas perspectivas a futuro
Ferraris aseguró que para los próximos años la tendencia mundial indica que la producción avícola crecerá fuertemente, al igual que las cuestiones de regulación ambiental y el costo de los fertilizantes químicos, debido a un aumento en su demanda para poder satisfacer la creciente producción de alimentos, sumado a las mayores cantidades de nutrientes consumidos.
“La importancia de la utilización de guano de ave como fertilizante orgánico también aumentará con el tiempo, tal cual sucede en estos momentos en los Estados Unidos, donde los grandes estados productores de maíz -que también lo son de carne de ave y cerdo- debido a sus problemas ambientales tienen una fuerte disposición legal de no utilizar las excretas, y al mismo tiempo una gran necesidad de nutrientes”, opinó.
De esta manera, para el técnico del INTA Pergamino, también puede esperarse que a lo largo del tiempo se vaya estudiando con mayor intensidad la utilización de guano de ave como fertilizante orgánico, buscando su factibilidad desde el punto de vista técnico y económico, dándole un marco legal a la práctica.
Por su parte el productor Defelice anticipó que “este año nuestro objetivo es cambiar la materia prima de la cama, pasando del aserrín a la cáscara de arroz para hacerla durar más crianzas y no tener que limpiarla una tras otra, dejando el guano en el galpón prácticamente durante un año. “Entonces, teniendo en cuenta que la cantidad sería mucho mayor, la idea es extraerlo mecánicamente contratando el servicio de una persona (contratista) de la ciudad de Salto, que posee una máquina (guanera) para distribuir las excretas homogéneamente en todo el lote y poder aportar 10 toneladas de guano por hectárea, aunque sin pasarnos para no acidificar el suelo”, culminó.

Luciano Venini

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