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“Una política insostenible en el tiempo”
Uno de los problemas que más preocupa al productor agropecuario, es la inflación, que sumada a la falta de perspectivas, plantean un panorama incierto para el sector.
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Actualmente la mayor parte de los productores agropecuarios del país –por supuesto los más débiles- no pueden soportar la presión tributaria. Desde la Federación Agraria bonaerense se reconoce esta problemática desde hace tiempo. Sin embargo, no solo los ruralistas de menores escalas productivas sufren esta situación; todos atraviesan un panorama incierto y preocupante, con costos cada vez más altos y precios que no llegan a cubrir las expectativas.
Para analizar esta situación, el licenciado Ernesto Ambrosetti, jefe del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina SRA, fue entrevistado por el portal Agrositio, donde se explayó sobre los temas que más preocupan al sector.
Dijo en la ocasión que además de las dudas existentes en materia de política agropecuaria, la SRA debe afrontar una situación de persecución y amenaza por parte del Estado. “Estamos angustiados por la amenaza del Gobierno de adueñarse de nuestra sede, aunque ya estamos acostumbrados en el país a esta clase de embates que nada tienen que ver con la democracia”, señala con preocupación el asesor ruralista, confiado de la actitud de la Justicia ante este escenario. “Creo que como no pudieron lograr el trofeo de aprobar la Ley de Medios de forma clara y contundente, intentaron despojar a la Sociedad Rural de su predio ferial. Gracias a la acción de la Justicia no lo pudieron hacer y por el momento estamos tranquilos”, expresó.
Falta gestión
Nuestro país ha ido demostrando a través de los distintos gobiernos, una alta ineficacia en su gestión, y es imprescindible saber administrar a un Estado para que los recursos sociales lleguen adonde verdaderamente deben llegar.
Por estos días, varios dirigentes opositores y personalidades de la política y la economía, advierten que existe “mala praxis” en el Gobierno para actuar ante la inflación, problemática que –alertaron- comenzó a tornarse “crónica”; la ineficacia “se va acelerando” y destruye toda posibilidad de crecimiento.
“La Argentina produce alimentos para 418 millones de habitantes en el mundo y sin embargo sabemos que existe hambre en nuestra población. Esto sin dudas es falta de gestión y compromiso; con esta causa hay que actuar sin revanchas ni enemistades políticas”, aclaró Ambrosetti y aseguró: “No hay eficiencia ni eficacia para llegar con los recursos a quienes más los necesitan”.
Además de esta situación, la Argentina tiene una presión fiscal que es la más alta de la historia, que está preparada para soportar un gasto público inédito. “Tenemos una política que no es sostenible en el tiempo debido a que a pesar de la fuerte presión fiscal, aún hay gente que necesita del Estado para poder sobrevivir; esto es muy preocupante”, dijo al analizar “el mal gasto” que dispone el Poder Ejecutivo.
“Debemos cultivar
el diálogo”
Las oportunidades que tiene la Argentina para ser un productor líder de alimentos y de energía de origen renovable a nivel global, se mantienen intactas. De igual manera el país podría autoabastecerse de proteínas animales y vegetales de calidad y a precio bajo. Ambos objetivos, que no son contradictorios, están en condiciones de alcanzarse si alguna vez existe un liderazgo político capaz de trabajar en pos de ellos.
Para Ambrosetti, la falta de diálogo desde el Gobierno hace pensar negativamente sobre el futuro político, no sólo al sector agropecuario, sino también a los demás exponentes de la economía nacional. “Últimamente es casi imposible dialogar con quienes gobiernan, no se pueden consensuar políticas de Estado y no hay previsibilidad para el largo plazo: los intentos fueron desechados, ocurrió tanto en ganadería como con los productores de trigo y eso es totalmente injusto”, continuó molesto.
Esa crítica del economista, se basa principalmente en decisiones “unipersonales” que toma el Gobierno sin tener en cuenta a los actores principales del sector agropecuario: los productores.
“Traban las exportaciones, deciden el precio de la leche, manejan los ROEs, no incentivan la siembra de maíz, entre otras medidas que se toman de forma inconsulta y en muchos casos con gran desconocimiento de la situación”, analizó.
Preocupación entre
los productores de trigo
No es ninguna novedad el problema que atraviesan los productores que en la campaña anterior implantaron trigo o cebada. Los graves problemas de inundación, las abundantes precipitaciones y las trabas a las exportaciones, son algunas de las dificultades que afrontan e impiden que sea viable su futuro.
“Hubo productores que en la campaña pasada perdieron 57 dólares por tonelada, que relacionado con el costo de producción del trigo, transforma a la situación en grave y con tendencias claras de una importante disminución del área a sembrarse hacia la próxima zafra”, comentó el especialista, alertando de esta manera sobre un posible nuevo incremento en el monocultivo de soja. Asimismo, dijo que “la pérdida de ingresos genera menor inversión y endeudamiento en el sector con una consecuente caída de la economía del país”. Por otra parte, según Ambrosetti, “estamos con el área de trigo más baja de los últimos 100 años. El año pasado perdimos 600 dólares por tonelada sólo en concepto de intervención en el mercado”, dijo a modo de ilustración. Además opinó que “lo que nosotros llamamos el efecto “call center” lamentablemente es un mecanismo instalado, a través del cual los funcionarios de Gobierno indican a ciertos empresarios cuánto, cuándo, a quién y a qué precio vender”.
¿Cerrarán los números del agro en 2013?
La difícil situación por la que atraviesan los productores en este 2013 es notoria, sobre todo por el aumento de los costos de producción, y a pesar de los buenos precios internacionales de los commodities, no logra obtener una rentabilidad suficiente como para reinvertir en su patrimonio. Respecto a ello, el economista de la SRA advirtió que “no es rentable el negocio agropecuario en estos términos” y consideró que se encuentra en desventaja ante la inflación.
“El productor toma un precio de referencia en el cereal que comercializa y desde allí, comienza a restarle los gastos de producción que en la mayoría de los casos es en dólares. Esta situación termina siendo negativa ya que no tendrá espaldas suficientes como para afrontar una reinversión”, señaló con preocupación el profesional.
Por otra parte, sostuvo que es “necesario” para el agro invertir en tecnología con el objetivo de no perder competitividad. Sin embargo aclara: “Para tener eficiencia productiva y eficacia en la gestión del sector es necesario sumar innovación y para ello es fundamental la inversión en equipamiento y tecnologías, pero es imposible hacerlo en un ámbito donde los números están muy finos”, aseguró.
En otro orden de cosas, el especialista económico comentó que si “nos vamos a las economías regionales del norte del país”, cuando los productores hacen los cálculos para llegar con su producción al puerto, “el trigo, el maíz o cualquier cultivo implantado en aquella región pierde más de la mitad del valor por el flete y la Argentina carece de una política de transporte adecuada”.
“El precio de lo
insumos se incrementa”
Los fertilizantes, insecticidas, herbicidas y semillas son insumos primordiales para el sector agropecuario. En ese sentido, es fundamental mencionar el incremento que han sufrido en los últimos años, sobre todo por el valor externo del dólar y la inflación del país, que fue cercano al 100%.
“Estos commodities se adecúan a los precios internacionales, aunque la inflación también ayuda a que su valor de referencia se incremente campaña tras campaña: es decir que si aumenta la soja o el maíz, también aumentan los insumos”, continúa admitiendo el representante de la entidad rural.
En ese sentido, mencionó que a pesar que en el mundo el valor de la soja bajó en algunos momentos puntuales, el de los fertilizantes no lo hizo, debido a que la inflación interna “se los llevó puesto”. “Con esto, el productor tiene precios relativos que va perdiendo la capacidad de compra de tecnologías y con ello pierde mayor rentabilidad a cosecha”, advirtió.
El tipo de cambio
En la Argentina, existe un dólar real que es el que actualmente se denomina “paralelo”, aunque desde el Poder Ejecutivo, se intenta decir lo contrario al respecto. También existe un dólar oficial, al que nadie accede pero sin embargo es con el que se liquidan las exportaciones. En ese sentido, Ambrosetti, dijo que “los productores de soja deben ser ultra productivos y eficientes y tener suerte desde lo climático para obtener una rentabilidad efectiva”.
Consultado por los objetivos del Gobierno de defender a los productores de menos escala, admitió que mientras desde el oficialismo se dice defender los intereses de los pequeños y medianos productores, “todas las políticas están hechas para que los más débiles no puedan resistir, debido a que no tienen espaldas financieras suficientes, ni posibilidades de afrontar una adversidad climática”.
Consultado por las posibles exigencias de la AFIP para que los productores liquiden su producción, dijo que no lo comparte y sentenció: “La liquidación o no de soja no presiona sobre el valor del dólar blue. No tiene nada que ver. La venta va a exportación y las divisas se pagan por adelantado. Lo del blue es un problema de expectativas. Hay bajas expectativas respecto a los niveles de producción y los insumos son más caros”, dijo el asesor de la Sociedad Rural Argentina.
Foto: AGROSITIO
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