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Explotación lechera mixta que busca seguir creciendo
Cuenta con más de 700 vacas en ordeñe, una producción promedio de 26-27 litros por vaca y una carga de 2,4 vacas/ha, en un sistema con pastoreo y estabulado. Además hace recría y carne en los campos de menor calidad.
Página sin nombre

En el marco del Showcase Argentina, organizado por la empresa Ciale Alta a mediados de abril pasado, donde se realizó un recorrido para productores, técnicos y distribuidores por distintos establecimientos lecheros bonaerenses de punta, uno de los tambos visitados fue “La Polvorilla”, ubicado en el partido de Castelli, a unos 15 kilómetros al norte de la homónima localidad cabecera, sobre la Ruta Provincial Nº 2.
Se trata de una explotación lechera mixta, donde utilizan 350 hectáreas para vaca total y más de 700 vacas en ordeñe, además de contar con otras dos unidades de negocio como la recría de hembras de la raza Holando Argentino y un módulo de carne con vientres de la raza Angus en los campos de menor calidad.
Para conocer en detalle las características del establecimiento, Nuevo ABC Rural, que participó de la visita al establecimiento, tomó los principales conceptos del ingeniero agrónomo Jorge Olmedo, administrador de agronegocios de “La Polvorilla” y principal orador durante la recorrida por el tambo.
Un tambo de 500 vacas en 350 hectáreas
“Este proyecto lechero nació en 1999 con la idea de armar un tambo de 500 vacas, una carga de 1,5 vacas por hectárea y 20 litros de promedio de producción por vaca, iniciando su actividad en 2001 con 350 hectáreas”, expresó Olmedo. “El tambo se realizó con la intención de que el 55-60% de la dieta de la vaca viniera del campo, ya fuera de pastoreo directo o ensilajes, básicamente de maíz o alfalfa, y el 40-45% restante de concentrados, parte de los cuales produce la empresa”, apuntó.
De a poco, el establecimiento fue creciendo en carga y, según indicó el orador, actualmente cuenta con 2,4 vacas por hectárea en un sistema con pastoreo y suplementación, “aunque siempre buscamos mantener la composición de la alimentación sin aumentar carga de la mano de usar mayor cantidad de concentrado”.
No obstante, reconoció que “cuando las relaciones de precio son interesantes para el negocio, avanzamos con el concentrado, y cuando son malas sabemos cómo bajar el costo medio de la alimentación”.
Rotación de forraje a campo y suplementos
Olmedo dijo que la rotación de forraje a campo “se hace en base a alfalfa, maíz para silo y raigrás, ya que contamos con alfalfas de tres a cuatro años; después rompemos con raigrás y hacemos maíz para silo, volvemos al raigrás, hacemos un segundo maíz para silo y luego volvemos a implantar una alfalfa híbrida pura, que se utiliza en pastoreo directo, mecánico y en silaje”.
Como suplementos, señaló que en un galpón hay cuatro celdas donde se almacenan semillas de algodón, expeller de soja, heno y alfalfa picada, mientras que junto al depósito, en un silo puente, se encuentra almacenado el silaje de maíz. “Es el patio de comidas donde se preparan todos los TMR (Uso de Ración Total Mezclada) para todas las categorías del campo”, apuntó el profesional. “Como el pasto que producimos demás también es de muy buena calidad, logramos mejorar la producción individual, llegando a valores de producción de 26-27 litros promedios al año por vaca”, destacó.
Sala de ordeñe tipo espina de pescado
con 26 puntos
Acerca de la sala de ordeñe, el orador describió que es del tipo espina de pescado con 26 puntos, con un corral de encierre de 25,4 metros, totalmente techado y una tranquera regadora que se maneja desde la fosa. Además manifestó que las vacas tienen chips identificatorios, que determinan la ubicación de la vaca en cada punto de ordeñe, lo cual permite medir litros y conductividad eléctrica, información que va a un software sobre el que luego se toman decisiones.
“A la salida, en el costado izquierdo, hay una manga donde tenemos un sistema de separación de vacas que nos permite manejar mejor todos los rodeos y evitar en poblaciones tan masivas, traumatismos por patinadas y golpes con la tranquera, entre otros inconvenientes”, indicó Olmedo. “En las esquinas hay dos tanques de agua, con los que por inercia se hace un lavado por catarata y de alguna manera el personal se ahorra de limpiar en forma directa 300 m2 de corral”, remarcó.
A la izquierda de la sala, el profesional mostró el retorno de vaca, el cual tiene instalaciones veterinarias donde se realizan todos los protocolos sanitarios e inseminación artificial. “Como en todos los tambos los problemas de acceso están a la entrada y a la salida de la sala de ordeñe, nos dimos cuenta que el problema es cuando uno para los rodeos, así que cuando vienen las vacas se colocan en un corral alargado a un costado de la sala, donde esperan ser ordeñadas”, agregó.
Pista original
al aire libre
La pista original del establecimiento se encuentra al aire libre desde que comenzó a trabajar el tambo en 2001 con 500 vacas. Tiene 180 metros de largo, 4 metros por lado de calle de vaca con cordón y una calle de mixer de 5 metros.
“En los últimos 10 años al pastoreo y la suplementación la realizamos en este lugar, para poder hacer lectura de comedero”, destacó el administrador. “Pero no nos gusta que la vaca esté por mucho tiempo en estos corrales, ya que los suelos tienen mucha materia orgánica y son muy húmedos y fríos, lo que las incomoda mucho”, señaló.
Por lo tanto, Olmedo, indicó que “tratamos que las vacas coman y después vayan a los piquetes, para que estén en este lugar lo menos posible”.
Infraestructura para trabajo con vacas
de transición
“En 2004 comenzamos a trabajar con lo que era vaca de transición; teníamos el preparto del otro lado de la sala de ordeñe, un lugar a la vista, a campo abierto y con un pequeño brete para atención de parto”, comentó el profesional.
“La vaca que paría era llevada a ordeñe, pero con 26 puntos era muy tedioso tener que manejar la decisión de ordeñar muchas veces al día, con un sistema armado para manejar volumen y protocolos automáticos”, continuó.
Por esa razón, decidieron que si querían trabajar con vacas de transición, debían comenzar por el principio que es el preparto y dentro de una construcción bajo cubierta.
“En un principio, cuando modelizamos las instalaciones, no pudimos afrontar la colocación del techo en el presupuesto de construcción, por lo que trabajamos con arena y conchilla en las pistas y realizamos comederos de tres metros de hormigón en cada costado”, comentó. “Le incorporamos una zona de atención de vaca al parto, una fosa con cuatro puntos de ordeñe para poder ordeñar vaca parida y un par de cunas de neonatología para atender terneros recién nacidos, hacer calostrado artificial y completar todo el protocolo”, describió.
Colocación del techo: las lluvias impedían seguir trabajando
Pero debido a las persistentes lluvias que se presentan en la zona, describió Olmedo que era casi inviable seguir trabajando al descubierto, por lo que hace unos años ese sector fue techado. “El viento pasa permanentemente dentro de la estructura, lo que nos permite que sea una ambiente muy fresco en verano y el suelo de las camas esté lo más seco posible para el confort de las vacas”, afirmó.
Asimismo, remarcó que “le otorgamos a las vacas varios metros cuadrados en el exterior para que, si lo desean, también puedan estar expuestas al sol en un día despejado y ser encerradas cuando llueve; mientras que en el caso de parición, si pueden parir normalmente al aire libre, también se las deja elegir ese lugar o el interior del galpón, y si se complica el parto la llevamos al brete de atención”.
Módulo de recría e importancia de la
gente que trabaja
Con respecto al módulo de recría, Olmedo explicó que los animales salen de la guachera y hasta los 180 kilos van a un pequeño feedlot; luego la recría se realiza a campo con suplementación. “Inseminamos a las vacas a partir de los 400 kilos; todas las categorías son pesadas mensualmente para observar la ganancia diaria y a partir de ahí tenemos un rodeo de vaquillonas preñadas”, comentó.
Si bien puede haber mucho proyecto y estrategia, para el orador lo que realmente hace que el circuito productivo funcione, es la gente. “A esta altura de mi vida -dijo- siento que tengo más una empresa de servicios que un tambo, ya que permanentemente estamos dando servicios de alimentación, sanitarios y de todo tipo, trabajos que se realizan todos los días y a toda hora, con una organización y un equipo de gente capaz”, reflexionó. Actualmente en “La Polvorilla” trabajan en forma directa unas 23 personas, entre operarios y profesionales.
Conformación y
funciones del
equipo de trabajo
En ese sentido, Olmedo explicó que el equipo de trabajo se encuentra así conformado:
- Un administrador de los agronegocios de la sociedad (Olmedo).
- Un ingeniero agrónomo, a cargo de la producción vegetal y el módulo de carne de ese campo y de otros que tiene la empresa.
- Un responsable de la parte de sanidad y producción.
- Un médico veterinario encargado.
- Dos jóvenes profesionales con gran experiencia como asistentes operativos, encargados de las áreas de parto, guachera y reproducción, entre otras.
- El ordeñe se realiza por administración, es decir con operarios contratados por la empresa, sin ninguna relación asociativa con los ordeñadores. Son tres grupos de personas que viajan desde Castelli, ordeñan, limpian y se van, sin tener contacto con el campo. Sólo están especializados en ordeñar las vacas, hacer algunos tratamientos puntuales de mastitis y limpieza del lugar. Comienzan a las 2:30 horas, trabajan seis horas cada grupo y el último turno se va a las 22 horas.
- También cuentan con dos personas que mueven la hacienda que pastorea en los campos, uno de noche y otro de día; el que realiza tareas nocturnas también hace algunas guardias de parto.
- Una persona se dedica exclusivamente a la parte reproductiva para la detección de celo en los tres rodeos reproductivamente activos, dos de vaca y uno de vaquillonas.
- En el módulo de recría hay dos personas: una en el área de guachera y otra en el de recría.
- Dos tractoristas en logística y mantenimiento que concurren en dos turnos, mañana y tarde, para atender lo que sea TMR y mixer de todas las categorías.
- Un mecánico, para evitar servicios externos de mantenimiento de maquinaria.
- Un tractorista que trabaja principalmente en la limpieza de galpones y pistas y el manejo de camas.
Proyectan tener 200 vacas más confinadas en un galpón
En relación a los proyectos futuros, si bien Olmedo dijo que todavía tienen espacio para mejorar la productividad de forraje del campo, con lo cual tratarán de trasladar la carga, destacó que su próximo objetivo tiene que ver con una nueva fase de estructura cerrada bajo techo tipo galpón, donde apuntan a tener unas 200 vacas confinadas. “Se trata de un proyecto que tiene muy pocos meses y que busca, además de tener la vaca fresca en un lugar seco y donde se puedan aplicar los protocolos correctamente, mejorar lo máximo posible el pico de lactancia y traer la comida a la vaca desde diferentes lugares del campo, donde el animal no podrá llegar caminando, ya que directamente no podrá salir a pastorear”, explicó. “Este sistema nos permitiría crecer en el tambo, más allá de la carga por hectárea que tenemos”, aseguró. Como el año pasado la lechería argentina todavía estaba en un momento de crisis importante, el administrador indicó que en “La Polvorilla” decidieron pausar ese proyecto de crecimiento. “Pero cuando vengan buenos “vientos” –dijo- y el negocio se acomode un poco, nuestra idea es poder llegar a 800-900 vacas totales, produciendo toda la comida dentro de este campo”.
“Mejorar la
productividad
individual”
En su exposición, el profesional destacó que en el establecimiento “también buscamos mejorar la producción individual de cada vaca, porque creemos que todavía se puede crecer, por lo que tenemos objetivos de 28-30 litros para los próximos dos o tres años”.
En ese sentido, explicó que “parte de lo que estamos trabajando en lo que es vaca fresca y el rodeo de alta producción, a futuro es tratar de levantar el pico de lactancia para poder agregar un par de litros más de promedio por vaca al año, independientemente del aumento de carga y un planteo sobre forrajes”. Otra idea a futuro, es armar un túnel de enfriado en el retorno de vaca junto a la sala de ordeñe, con ventiladores y riego, para que en las épocas de mayor calor pueden enfriar las vacas antes de darles de comer.
Luciano Venini
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