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Depender del clima

Argentina tiene una estructura productiva desequilibrada. Ese desequilibrio está a favor del sector del agro que tiene entre sus variables una que todavía no es controlable, el clima. Seca extrema o inundación, son las alternativas menos deseadas.

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Nuestro país tiene características particulares. Una de ellas es la capacidad productiva del sector agropecuario, pero fundamentalmente sobre el sector agrícola, que hasta hace un tiempo era solamente pampeano pero cuya frontera se ha extendido debido a la capacidad de adaptación de la soja a distintos climas y terrenos. Este corrimiento produjo además una sustitución de actividades económicas tradicionales en cada uno de los lugares, como el reemplazo de la cría vacuna por esta oleaginosa en la pampa húmeda, por citar un ejemplo.
Técnicamente esto puede ser discutible y de hecho lo ha sido cuando decisiones políticas trataron de modificarla a través de la Resolución 125 en el año 2008.
La decisión política fundamental debería estar enfocada a cambios estructurales y, por ende, estratégicos y no solamente motivados por impulso que sólo sirven para alterar la coyuntura.
La estructura productiva de nuestro país está desbalanceada hacía el sector del agro. Soja concretamente. Este producto y sus derivados (sin mucho valor agregado) representan casi el 35% de las exportaciones, es decir, los ingresos genuinos. Es demasiado peso específico para un producto cuya producción depende de los factores climáticos.
Por estos tórridos días de enero de 2012, en pleno auge de la sociedad del conocimiento, solo oímos y leemos noticias relacionadas con la terrible sequía que afronta el país y que incidirá de manera directa en los resultados de la producción de los distintos cultivos, hecho que significará que entren muchos miles de millones de dólares menos a la tesorería del Estado y que además resentirá las economías regionales.
Productores llorando solicitando alivio en la carga impositiva y autoridades pidiendo no ser tan dramáticos con la situación. Tarde o temprano va a llover.
Con esto no estoy pidiendo que se techen los campos porque la propia actividad supone el riesgo climático y depende casi de manera exclusiva.
Sí, como ciudadanos, debemos exigir que desde el Estado se incentiven mecanismos productivos de otras actividades donde, a través de su incremento productivo y de calidad, se diluya el fuerte peso específico del sector del agro. No es “campo vs….” sino “campo y..”. Agregar valor a la producción. Se aplica conocimiento a la gestión. Se fortalece el sistema productivo. Esa es la cuestión central.
Desarrollar verdaderos planes estratégicos (y no papeles pintados como suelen terminar los mismos) para crear, aumentar o mejorar distintos factores productivos tales como capacidad instalada, mejoras en productos y servicios que hagan a nuestros productos competitivos en mercados internacionales y no serlo solamente por el tipo de cambio. Capacitar eficientemente a los recursos humanos. Todo esto orientado a aumentar el valor de nuestros productos en el mundo y su consecuencia directa, el fortalecimiento del mercado interno.
No será tarea fácil. Requerirá de un cambio de paradigma o modelo de pensamiento. Los cambios culturales o de comportamiento llevan tiempo para implementarse, además de decisión política para lograrlo. Romper la inercia de lo que es costumbre tiene costo político que casi nunca quiere asumirse. Es más fácil en términos operativos (no en términos económicos futuros), pagar un subsidio a un desempleado que tratar de insertarlo en un circuito productivo competitivo.
Nuestros dirigentes políticos no están entrenados para tomar decisiones estratégicas (de largo plazo) y los ciudadanos tampoco somos lo suficientemente críticos para exigírselo cada dos años llegado el momento de las elecciones.
De lo que si estoy completamente seguro, es que entrados ya en el siglo 21, nuestra economía no puede depender casi exclusivamente del clima.

Pedro Rossi - Licenciado. Consultor en Sistemas de Gestión. Docente de la Facultad de Cs. Económicas de la UCA y Unnoba. E-mail: pedrorossi@live.com.ar



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