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Fiel al color de la esperanza, la arveja espera un buen año
“Nos permite realizar como sucesor un maíz de segunda, con alto potencial de rendimiento”, dijeron Guillermo y Nelson Morre, productores que desde hace 10 años producen con éxito la legumbre invernal, muy adoptada en el sudeste santafesino.
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Ante la “negativa” o incertidumbre de sembrar trigo, muchos productores están buscando alternativas que les permitan llenar el “hueco” invernal. En este caso, la arveja es una opción interesante, que desde hace mucho tiempo viene adoptándose en plena área agrícola núcleo. En esta zona del sur santafesino muchos agricultores lograron diversificar su producción por medio de la arveja, con buenos resultados, aún cuando esta legumbre invernal requiere un esfuerzo adicional en la etapa de la comercialización, aunque no mucho más de lo que demanda actualmente el trigo.
La fecha de siembra de la arveja se extiende desde el 1º de julio hasta mediados de agosto, y se debe tener en cuenta su sensibilidad a las heladas y el encharcamiento.
Desde el punto de vista del manejo, se fertiliza de manera similar al trigo, ya que la arveja requiere fósforo y aportes de azufre en suelos pobres en ese nutriente; en cuanto al nitrógeno, se debe inocular con bacterias simbióticas específicas para la legumbre.
En momentos previos a la cosecha, si la maduración es despareja, se debe aplicar un desecante.
Como inconveniente, la arveja presenta el riesgo de pérdidas de calidad si en época de floración no se controla manualmente la “flor morada”, una planta muy similar a la arveja,; también puede afectar su calidad un retraso de la cosecha por lluvias, ya que una elevada humedad provoca lavado del grano. Además, en determinados casos -principalmente si se utilizan variedades rastreras- se debe tener la precaución de realizar prácticas tendientes a reducir las pérdidas en cosecha.
De todas maneras, los técnicos que tienen ingerencia en cultivo aseguran que la arveja no compite directamente con el trigo, sino que se debe buscar el espacio en la rotación y utilizar la tecnología apropiada para que ingrese en un lugar donde antes no se producía.
“Probamos hace 10 años, aunque nuestro padre ya lo había hecho”
Siguiendo con las visitas a productores que realizan cultivos invernales alternativos al trigo en la zona agrícola núcleo (en el número anterior fue entrevistado un productor de cebada, y el anterior uno de colza), Nuevo ABC Rural se acercó a la localidad de Santa Teresa, en el departamento Constitución, del sudeste de Santa Fe, para conocer en detalle la experiencia de Guillermo y Nelson Morre. Desde hace más de una década estos productores realizan con éxito el cultivo de arveja en su campo, ubicado en una latitud donde se localiza una importante zona legumbrera.
Tras culminar trabajos atinentes a la ganadería en su establecimiento ubicado a unos 9 kilómetros al sur de la localidad de Santa Teresa, cerca de la RP 18 que la vincula con Rosario, los hermanos Morre recibieron a Nuevo ABC Rural en el domicilio particular de Guillermo. Allí comentaron sus experiencias sobre manejo y resultados del cultivo de arveja en los últimos diez años, y las perspectivas de la legumbre para la campaña 2010-11. “Si bien nuestro padre ya había cultivado arveja anteriormente, nosotros comenzamos sembrando unas diez hectáreas como prueba, con tres variedades diferentes”, recordaron. “Se pensó que sería apropiada para realizar una doble cosecha y un maíz de segunda como sucesor con alto potencial de rendimiento (sembrado a mediados de diciembre), favorecido por la rotación y porque su comportamiento en la zona se asemeja a un cultivo de primera”, explicó Nelson. “Siempre obtuvimos buenos rendimientos (a excepción de períodos de sequía), tanto en arveja (25 a 35 quintales por hectárea) como en maíz de segunda (80 a 120 quintales por hectárea). En cuanto al valor de la legumbre cosechada, siempre dependimos de Brasil, que es el mayor comprador de nuestro país”, destacó Guillermo.
Viper, la variedad elegida por su mejor comportamiento
De todas las variedades probadas, los hermanos Morre inclinaron sus preferencias por la Viper, porque genera una mejor estructura de cultivo, ya que desarrolla más zarcillos, haciendo que la planta se mantenga más erecta y con mayor porte, facilitando la cosecha.
Los Morre utilizan semilla de producción propia, pero para el caso de aquellos productores que recién se inician en el cultivo, se pueden adquirir en locales de venta de agroinsumos.
De todos modos, Nelson remarcó que siempre se debe tener la precaución de monitorear el lote cuando el cultivo se encuentra en estado de floración, con el objetivo de reconocer y quitar en forma manual a una planta muy parecida a la arveja que en la zona denominan “flor morada”. Esta nace esporádicamente junto con la arveja, aún cuando en la siembra se utilice semilla limpia y bien clasificada.
“Esa planta ‘guacha’ produce un grano conocido vulgarmente como ‘huevo de tero’, que tiene la misma forma y tamaño que el grano de arveja, por lo cual no se puede separar en la clasificación; también los hay de color diferente, con ‘pintitas’ violeta, que le quitan calidad y por ende valor a la legumbre”, explicó.
Manejo empleado en el ciclo 2009-10
Durante la pasada temporada, los entrevistados sembraron unas 40 hectáreas de arveja, siempre sobre soja, que consideran es el mejor cultivo antecesor en la zona, porque deja una menor cantidad de rastrojo, y permite lograr muy buenos resultados.
Según Guillermo, la implantación se hizo a mediados de julio, utilizando 240 kilos de semilla por hectárea a 21 centímetros de distancia entre hileras, con fertilización lateral y a la siembra, colocando como arrancador fósforo, potasio y azufre; en cuanto a nitrógeno, la semilla fue previamente inoculada.
“Luego se aplicaron dos litros de fertilizante foliar con micronutrientes en estado de floración (alrededor del 30%), junto con unas pastillas hormonales que incentivan la floración y, en consecuencia, la producción de chauchas. Al mismo tiempo se aplicó un insecticida para combatir al gorgojo o ‘brucho de la arveja’, un insecto que deposita sus huevos en la cara exterior de las vainas y luego las larvas perforan la chaucha instalándose en el grano”, remarcó Nelson, agregando que “se pone todo junto para evitar el pisoteo del lote”.
Para el control de malezas, aplicaron un herbicida al estado de 4-5 hojas para que el cultivo llegara más “limpio” a cosecha. Acerca de las enfermedades dijo Morre que el exceso de humedad produce un hongo que afecta la hoja y el rendimiento del cultivo al formar menos flores y chauchas.
Guillermo, agregó que “antes de la cosecha, cuando el cultivo ingresa en el período de madurez fisiológica, si la maduración del grano es despareja, se debe aplicar un producto desecante para emparejarla”.
Excelentes resultados
El proceso de recolección de la arveja, es muy similar al de la soja, siendo ideal el empleo de una cosechadora con cilindro axial (menos revoluciones para no dañar al grano) con la plataforma convencional para la oleaginosa y puntones especiales para levantar bien al cultivo.
“El año pasado la cosecha comenzó a fines de noviembre, antes que la del trigo, pero se retrasó debido a las lluvias y se fue recolectando a medias, de acuerdo al momento en que se podía ingresar al lote”, destacó el anfitrión.
En ese sentido, aseguró que “el fenómeno climático hizo que muchas variedades se “acostaran” en el suelo y se perdieran granos, a diferencia de la variedad Viper “que se mantuvo mucho más erecta y se pudo recolectar mejor, logrando muy buenos rendimientos, alrededor de 35 quintales por hectárea, con buena calidad de grano”.
Por otro lado, Guillermo subrayó que “si bien la temporada pasada no sembramos maíces de segunda por miedo a la sequía, los resultados en la zona también fueron muy buenos, con rendimientos de entre 90 y 110 quintales por hectárea”.
Comercialización y parámetros de calidad
Respecto a la comercialización de la arveja, dijo que el grano cosechado se puede entregar a cooperativas o a compradores particulares que “generalmente la exportan a Brasil, el mayor comprador de la Argentina, donde se utiliza como forraje para alimentar animales o se envasa para consumo humano”.
Sin embargo, Nelson recomendó “no entregar toda la mercadería a un solo acopio, porque se mezcla y se pierde la identidad de la calidad del grano que uno entrega”.
Manifestó la conveniencia de tener a disposición un depósito propio donde conservar la mercadería hasta el momento de la venta y agregó que “en nuestro caso tenemos un exportador particular que nos compra la producción”.
Entre los principales parámetros de calidad comercial, se destacan el calibre adecuado, color verde intenso y un “blanqueado” (debido a lluvias importantes e inoportunas en época de cosecha) que no supere el 5%.
“Este año se penalizó mucho la mercadería porque hubo bastante grano ‘blanco’ por lavado, por las intensas lluvias registradas al momento de la cosecha”, apuntó Guillermo.
Luciano Venini.
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