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Producción lechera de punta, que siempre agregó valor en la zona de Castelli

Cuenta con 1.000 hectáreas útiles y unas 1.100 vacas en ordeñe, distribuida en cuatro tambos y dos campos. La producción se entrega a una industria cooperativa local. Su objetivo a futuro es mantener el número de vacas.

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En el marco del Showcase Argentina, que organizado por la empresa Ciale Alta se realizó a mediados de abril pasado, con un recorrido por distintos establecimientos lecheros bonaerenses de punta, los invitados visitaron el tambo La Figura, ubicado muy cerca de la localidad de Castelli, en la intersección de las Rutas Provinciales No 41 y No 2 (autopista), en el extremo sur de la Cuenca Abasto.
Se trata de uno de los cuatro tambos de una tradicional empresa familiar lechera de la zona, fundada en la década de 1950, que cuenta con dos campos, uno en el partido de Castelli y el otro en el vecino Pila.
La explotación lechera está conformada por una superficie de 1.000 hectáreas útiles y un rodeo general de 1.300 animales de la raza Holando Argentino, con unas 1.100 vacas en ordeñe, cuya producción -que se realiza en forma semi-intensiva- es entregada a una cooperativa industrializadora local, fundada en su momento por los precursores del tambo para poder así cerrar el circuito productivo lechero.
Además, la empresa también cuenta con más de 1.000 vaquillonas de recría.

“Nos gusta el tambo, le ponemos mucha pasión y ganas de trabajar”
Para conocer en detalle las características de la explotación lechera, Nuevo ABC Rural, que también participó de la visita, tras la recorrida por La Figura dialogó con Esteban Biedma, hijo de los dueños actuales, nieto de los fundadores y administrador de la empresa de explotación lechera desde hace 27 años.
“Nos gusta el tambo, porque si bien es una actividad muy riesgosa y complicada, le ponemos mucha pasión y ganas de trabajar”, expresó Biedma, en una de las dependencias del tambo. “Seguramente otros productores preferirán la mayor comodidad y facilidad de la agricultura, pero nosotros nos sentimos muy a gusto trabajando en lechería”, apuntó.
En cuanto al negocio paralelo de la explotación, representado por las más de 1.000 vaquillonas de recría, el administrador dijo que si bien la gran mayoría se selecciona como adquisición de la empresa, en menor medida también son vendedores. “El año pasado vendimos 75 de las vaquillonas de recría”, manifestó.

Alimentación del rodeo
Según el entrevistado, el 100% de las 1.000 hectáreas útiles entre los dos campos está destinado a alimentar a los 1.300 animales del rodeo lechero, de los cuales 1.100 son vacas en ordeñe que producen en promedio 25,8 litros de leche diarios. “Unas 350 hectáreas se destinan a maíz para silo y el resto a pasturas permanentes, verdeos y gramíneas de resiembra natural en los lotes bajos de menor calidad”, comentó. “Además, normalmente tomamos superficie de vecinos que nos ofrecen maíz para ensilar”, apuntó.
Asimismo, Biedma indicó que el 50% de la dieta de la vaca se provee en forma de alimento, como balanceado o gluten y el 50% restante con reservas propias, ya sea de pasturas o ensilajes. “No trabajamos con alfalfa, sino con raigrás, una especie muy predominante y próspera para la zona, debido a sus características climáticas, ideales para la especie, a la que le sumamos cebadilla y trébol rojo”, destacó. “En promedio se consumen entre 5 y 6 mil kilos de materia seca por hectárea por año”, agregó.

La genética como pilar
Por una cuestión de gusto, la empresa familiar siempre hizo hincapié en la genética, por lo que desde hace 24 años cuenta con un asesor privado externo, lo que le permite tener un trato más particular sobre cada vaca, seleccionando genéticamente el grupo de animales con las mismas características.
“El hecho de que venga un asesor y observe vaca por vaca, le coloque un puntaje y le asigne uno de los seis o siete toros con los que trabajamos, nos obliga a ver en detalle cada vaca y no un lote completo, con un trato más individual”, explicó el administrador de La Figura. “Desde el punto de vista de la calidad, nos permitió tener buenas producciones y conformación”, apuntó.
En ese sentido, Biedma manifestó que se hace mucho hincapié en las ubres y patas, para que las vacas tengan la suficiente capacidad de producción de leche; aunque remarcó que la ubre debe estar bien adherida al cuerpo, para que no se caiga y pueda durar varios partos, y para que el animal pueda caminar bien y con buenos aplomos. “Debido a las persistentes lluvias que se presentan en la zona, el barro es el factor que más afecta a los aplomos (patas) de la vaca, ya que cuanto más productora, más sensible a esta problemática”, lamentó.
En tanto, para que un toro sea bueno genéticamente, el entrevistado recordó que debe dar varias descendencias con las mismas características.

Manejo sanitario y comercialización de la producción
Sanitariamente, el administrador dijo que el rodeo general de la empresa se maneja con un médico veterinario como asesor externo. “La parasitosis en vacas de tambo es menos problemática en vacas adultas, complicándose mucho más en la recría”, recordó. “Los problemas de parásitos son de menor importancia, a diferencia de lo que sucede en el norte, debido a las bajas temperaturas que predominan en la zona”, agregó.
Biedma comentó que en cada uno de los tambos, las vacas se ordeñan los primeros 60 días de lactancia, haciéndoles revisaciones las primeras tres semanas post-parto, dos veces a la semana, con una frecuencia de tacto de 14 días y servicio a celo detectado.
Acerca de la comercialización de la leche producida, el administrador indicó que históricamente se entregó a la Cooperativa Castelmar, de Castelli, con la que siempre estuvo muy comprometida dentro de su funcionamiento. “Mi abuelo fue su fundador en 1953”, aseguró el entrevistado. “La cooperativa local no solo acopia y vende leche fluida; también elabora productos terminados, especialmente dulce de leche, ricota y quesos, dándole valor agregado a nuestra producción primaria y de la zona, y trabajo para 45 personas”, destacó con orgullo.
En cuanto al precio de la materia prima que recibe la empresa a través de la cooperativa, Biedma afirmó que “el litro de leche se paga según el régimen de la empresa La Serenísima, que para el mes de marzo fue de alrededor de 1,90 pesos por litro”.

Eficiencia productiva
y objetivos
a futuro
Para el administrador, la eficiencia productiva pasa: primero, por la conversión, es decir cuántos litros de leche se pueden obtener por cada kilo de alimento consumido, cuyo límite todavía no está muy claro; segundo, por la cantidad de animales que se deben reponer por año, es decir, si es posible mantener el número de animales con lo que se produce e inclusive poder vender; en tercer lugar ubica a la faz comercial.
En ese sentido, Biedma manifestó que el objetivo a futuro de la empresa familiar es mantener el número de vacas, mejorar la productividad individual y disminuir la reposición. “Buscamos mejorar la producción individual de cada vaca, porque creemos que todavía se puede crecer; tenemos objetivos de acercarnos a los 30 litros”, precisó.
En cuanto al rodeo de más de 1.000 vaquillonas de recría que posee la empresa, Biedma dijo que “le gustaría tener mayor cantidad”. (L. V.)



 


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