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Una campaña para seguir apostando al maíz

La demanda internacional sigue firme y los precios futuros son buenos, debido a la baja de los stocks internacionales. De la mano de la tecnología, si las condiciones climáticas acompañan, se podrá apuntar a un nuevo record en superficie de siembra.

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Durante la pasada campaña 2017/18, la Argentina sufrió una de las sequías más importantes de los últimos 60 años, con efecto devastador en muchas zonas y deterioro de los rendimientos en casi todas. En el caso del cultivo de maíz, el rinde promedio nacional (estimado a la fecha en 63 qq/ha) será el más bajo de los últimos cinco ciclos. Pero lo llamativo es que, aun así, está por encima de los rindes promedio de las últimas dos grandes sequías, en las campañas 2008/09 y 2011/12, y en una superficie mucho mayor.

¿Cómo se explica esto? Sin duda, para la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), se debe fundamentalmente a que los productores invirtieron más en tecnología. “La inversión en tecnología es una muestra clara de que la apuesta de los productores crece rápidamente cuando el escenario político-económico es favorable, ya que según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, los productores que utilizan el paquete de mayor tecnología crecieron del 39% al 52%”, expresó Alberto Morelli, presidente de Maizar, durante el discurso inaugural de su tradicional congreso anual realizado a fines de mayo pasado. “Vemos con gran satisfacción que se ha retomado la senda en lo que se refiere a aprobaciones de eventos biotecnológicos, ya que este año se han producido tres nuevas aprobaciones para el cultivo de maíz”, destacó.

Mayor rotación con gramíneas y más maíz                                                                                      Durante años, diferentes entidades del sector agropecuario insistieron en que la eliminación de las retenciones y los ROES, se traduciría en un gran incremento del área de siembra y la producción, y en la última campaña se logró el récord de superficie sembrada con maíz desde 1940 (con 5,4 millones de has).                                                                                                   En la campaña 2014/15, la última en la que los seis cultivos extensivos se vieron afectados por el antiguo esquema regulatorio, la proporción de gramíneas dentro de la rotación era el 33% de la superficie agrícola, y el maíz y el sorgo aportaban solo el 14% del total. Dos años después, en la última campaña 2017/18, las gramíneas representaron el 40% del área agrícola y el maíz y el sorgo conformaron el 20% del total, lográndose la mayor participación en las últimas 18 campañas.

Indispensable desarrollar el agregado de valor

Pero si bien el comercio internacional de los productos de la cadena del maíz crece exponencialmente, ofreciendo una gran oportunidad, se plantea una asignatura pendiente: mientras Estados Unidos transforma internamente un 87% de su producción de maíz, y Brasil un 65%, la Argentina procesa menos del 35%.

Por eso es indispensable desarrollar todo el potencial argentino de la cadena de producción de maíz, en carnes, lácteos, productos de molienda, bioetanol, biogás y biomateriales.

La industrialización de los granos de maíz con fines energéticos es una de las actividades de mayor crecimiento en el mundo. La generación de biocombustibles y biogás tiene un impacto central en la economía, a nivel regional, provincial y nacional.

Por su parte, la industria de biomateriales es una de las de mayor sofisticación y tecnología, y la principal materia prima para producirlos es el grano de maíz.

Comienza a definirse este año el área de siembra

Entre mediados y fines de julio pasado, se estaba terminando la campaña de trigo y cosechando los últimos lotes de maíz tardíos del año pasado, definiéndose alquileres y terminando de pagarse vencimiento de tarjetas y compromisos de campañas pasadas. Pero también se estaba comenzando a definir para este año el área de siembra destinada al cultivo de maíz, en base a disponibilidad y financiación de insumos, y precio de cosecha a futuro.

Pensando en la siguiente siembra, todo parece apuntar a una muy buena campaña para seguir apostando al maíz, ya que la demanda internacional sigue firme y los precios futuros son buenos (a mediados de julio para abril, mayo y junio, entre los 150 y 160 dólares la tonelada), reflejo de la baja de los stocks internacionales. De la mano de la tecnología, si las condiciones climáticas acompañan, se podrá apuntar a un nuevo record en superficie de siembra y producción.  

 


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